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Cabañas
a Orilla del Lago
Cabañas Tunquelen
Nuestro complejo
se encuentra ubicado en el KM 11.3 Villarrica
Pucon, es decir a 10 minutos de Pucon,
a orillas del lago Villarrica...
http://www.pucon.com/tunquelen/ |
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Puerto Varas
Cabañas Del Lago
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Noticias de ecoturismo
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Nacional
Para que los árboles te permitan ver el bosque |
En enero de este año un helicóptero aterrizó en la cancha de fútbol de la Caleta Cóndor. Expectantes aguardaban los habitantes de esta pequeña y escondida localidad costera de la X región. Intuían que esas rubias hermosas eran conocidas, pero jamás se imaginaron que se trataba de dos estrellas de Hollywood. Como en ese poblado no hay televisión, y menos cable, ninguno de los escasos lugareños corrió a pedirles autógrafos a Cameron Díaz y Drew Barrymore.
Llegaron convocadas por la organización ambientalista Word Wildlife Foundation (WWF) -conocida por su logo del oso panda-, para promover la protección del bosque templado del área. Al llamar la atención mediática con estas visitas, se pudo hacer visible un proyecto turístico creado por una agrupación huilliche.
Después que las actrices recorrieran este lugar, seguidas por las cámaras de MTV, este punto litoral se hizo tanto o más conocido que ellas. Algo similar a lo que ocurrió en la Patagonia y las Torres del Paine (XII Región), las cuales con la llegada de fotógrafos extranjeros de revistas especializadas en vida salvaje, empezaron a ser destinos recurrentes para turistas de todo el mundo. “El fenómeno chilensis es que uno se pregunta ¿por qué vendrán tanto los gringos?, ¿qué habrá en mi país? Y los empiezas a seguir”, comenta Mitzy Acevedo, coordinadora de la carrera de Ecoturismo de la Universidad Nacional Andrés Bello (UNAB) a The Moroso.
Al asesorar estas iniciativas, la profesional explica que, en un principio, los más interesados en visitar nuevos parajes son de fuera del país. Sin embargo, a través de una adecuada gestión terminan por despertar la curiosidad de turistas nacionales, acostumbrados a zonas más tradicionales.
¿Imberbe o en verde?
María José Jara hizo el verano pasado su práctica en la empresa ecoturística “Big Foot” que hace diversas actividades de montaña en la XII región. En Chile falta por hacer. La idea es generar destinos turísticos planificados en que todas las necesidades y variables estén contempladas para no dañar el medioambiente, pues de lo contrario el deterioro producido por un mal manejo de los recursos sería capaz de provocar pérdidas irreversibles.
La Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza define el ecoturismo como aquella modalidad turística ambientalmente responsable. Es decir, visita a áreas naturales poco intervenidas con el fin de disfrutar, apreciar y estudiar los atractivos de dichos lugares, así como cualquier manifestación cultural que pueda encontrarse ahí.
Para Paula Lagos, estudiante de último año de la primera generación de ecoturismo de la UNAB, “recién en el año 2002 la Organización Mundial de Turismo (OMT) armó el concepto, por ello en Chile -y en general- existen muchas visiones distintas al respecto. Se ha utilizado esta noción para promocionar deportes extremos, el turismo agrario o el etnográfico.”
Todas estas actividades están muy relacionadas, pero se busca encausar la motivación de la persona para que la actividad, a la vez, sea educativa. En este punto, es vital el rol que juega el guía. María José Jara, estudiante de Ecoturismo de la UNAB, comenta a ThM “si tú estás haciendo bicicleta en un cerro, eso no es ecoturismo, porque no estás aprendiendo. Distinto es si tienes paradas y te enseñan que ‘hace tantos años acá pasó tal cosa’…”.
Una experiencia interesante es lo que ocurre en el área de conservación en Vilches (VII región). Este centro científico, que realiza talleres y recibe turistas, no utiliza un generador de electricidad, sino que aprovechan toda la energía disponible en la naturaleza, por ejemplo del agua. Además tienen gusanos para absorber los desechos del baño que regeneran los residuos.
El ecoturismo también busca valorar las costumbres de las comunidades, rurales o étnicas, que habitan en este tipo de zonas. La idea no es que una empresa moderna lleve todo preparado desde la ciudad, sino que al diseñar una estrategia contemple la participación de los habitantes del lugar.
Según lo estipulado en la Cumbre Mundial de Ecoturismo realizada en Québec a principios del 2002, cualquier plan a desarrollar debe presentarse como una iniciativa económica sustentable, es decir, que explote el territorio con el fin de obtener ganancias y desarrollar el comercio en la comunidades aledañas, pero sin producir un impacto negativo en el entorno natural y sociocultural.
Mitzy Acevedo cuenta que “el ecoturismo en Chile antes era: tengo un capital, un fundo y puedo hacer un hotel, con lo que genero un chorreo marginal, porque subcontrato mano de obra muy barata; pero la línea de pensamiento de esta apuesta es distinta, porque supone que estos sitios pertenecen a los que allí viven”.
Hoy Costa Rica es mundialmente conocido por sus parajes prístinos y por su particular infraestructura hotelera. Fuente: elmiradorcostarica.com/ evilla.htm
Un ejemplo de un proceso bien acabado es lo que se ha producido en Costa Rica. La fama del centro de investigación “La Selva” hizo posible la construcción de un proyecto turístico con instalaciones para recibir a los visitantes, quienes están en permanente contacto con expertos en la materia. Además, a la cadena, se lograron integrar la comunidad local y las aledañas. Para destacar: “las musas de Sarapiqui”. Esposas de campesinos que empezaron a cultivar yerbas medicinales y que hoy ampliaron su negocio a jabones, té, cremas y que incluso ya son parte del recorrido de visitas.
Mitzy Acevedo pasó cuatro años haciendo su magíster en Turismo ecológico en el país centroamericano y conoce la experiencia. Cuenta que “sus maridos no las dejaban trabajar y ellas empezaron de a poco. Ahora son ellas las que contratan a los maridos para cultivar sus grandes extensiones de plantaciones de hierbas”.
Agrega que este tipo de planificaciones son posibles en Chile. La Serena, por ejemplo, fue constituida como un atractivo costero. Sin embargo, teniendo a los turistas ya en el lugar, se convocan al Parque Nacional Fray Jorge, a Combarbalá, al Valle del Encanto o Illapel. Hasta ahora esas pequeñas comunidades no se benefician del tremendo flujo que va a las playas de la IV región. “Perfectamente en un día nublado a este visitante, que le gusta un cierto tipo de cosas, le encantaría aprovechar de salir a recorrer estos otros lugares”, asegura.
Trabajo integral
Claro que para que esto funcione debe haber una planificación estratégica que contemple la acción coordinada de los distintos servicios públicos. Bárbara Vallejos, de la consultora Desarrollo Turístico Sostenible (DTS), indica a ThM que “el problema radica en que el Estado constantemente se ve enfrentado entre los avances de la modernidad con las carreteras y la mantención de los parques nacionales, por lo cual los que más han ayudado son las ONG´s internacionales que han invertido grandes recursos”. De hecho, actualmente hay 800 mil hectáreas en manos de privados.
En este escenario, el Estado debe enfrentar la constante disyuntiva entre su deber constitucional de proteger el medio ambiente y, por otra parte, tener que propender el desarrollo económico y social del país. Según los especialistas, si se hace un trabajo integral, este turismo en verde puede madurar como un camino posible.
La labor de CONAF (Corporación Nacional Forestal) en la materia ha sido importante. Si bien no es posible echar a andar proyectos rimbombantes al interior de parques, reservas y monumentos nacionales - pues son áreas silvestres protegidas y destinadas principalmente a la conservación-, sí es posible coquetear con el ecoturismo en los sectores colindantes a través del trabajo conjunto con la comunidad local. Se trata de detectar cuáles son las ventajas del sector con el fin de explotarlas.
En el Parque Nacional Puyehue (X región) es posible hacer “canopy”. Fuente: www.monteverdeinfo.com/ canopy/photo-gallery.htm El Servicio Nacional de Turismo está haciendo cargo del tema de a poco, al menos el nuevo slogan “Chile: naturaleza que conmueve” da esperanzas de que se este tomando un nuevo rumbo. En todo caso, además de una campaña de promoción conjunta de estos dos organismos, es necesario que las otras instituciones hagan su aporte para hacer viable un nuevo destino ecoturístico. Ya que si bien puede existir un atractivo natural de singular belleza es preciso que se genere una red a su alrededor que lo haga accesible al consumidor.
Mitzi Acevedo reflexiona según lo que ha visto, “resulta extraño cuando uno va a una región, una provincia o una comuna y aparece en todos sus planes maestros que el ecoturismo es uno de los ejes de desarrollo productivo más importante. Pero cuando uno se comienza a meter y ve los proyectos que están programados para el año siguiente, se encuentra con que está contemplado, por ejemplo, el diseño de un camino que favorece a las forestales, en vez de una ruta que conduciría a una zona turística de alta jerarquía.”
También es importante el rol fiscalizador del Sernatur con los planes ya en marcha. “La persona que viene a hacer ecoturismo se siente estafada si se encuentra con un lugar que está contaminando o que no tiene ninguna vinculación con el entorno”, afirma Acevedo. Hay que pensar que la mayoría de los visitantes son extranjeros y provienen de países que tienen mayor tradición en estas prácticas, por lo tanto tienen mucho más claro la implicancia real de una actividad amistosa con el ambiente. Por ejemplo, el 45,9% de los canadienses que visitan el país prefiere ir a reservas naturales, según el estudio “Perfil del turista en Chile, año 2000” realizado por el mismo Sernatur.
Está claro que la naturaleza se ha cuidado por muchos milenos sola, el asunto parece ser cómo lograr que el hombre vuelva a sentirse parte de ella y así adopte una postura más enérgica para la conservación de la biodiversidad. Mitzi Acevedo, resume la apuesta. “Normalmente el visitante llega y de un árbol, ve palos para hacer una mesa, eso es por la instrucción que tenemos desde niños, si la cosa está bien hecha, si hay una bonita interpretación, vas a salir viendo al árbol como un ecosistema, un refugio para ciertas especies, donde las larvas son el alimento del pájaro carpintero y las ramas, el lugar donde se posa para su galanteo sexual. Entonces, cuando se realice una campaña que anuncie que se van a talar 30 mil hectáreas, la gente sensible por esta experiencia, levante su voz”.
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