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Además de la tupida vegetación del lugar, lagunas y lagos se esconden entre las montañas y los bosques. Por eso, llegar a estos sitios a través de los innumerables senderos que recorren la totalidad del parque se vuelve una de sus mayores atracciones.
La posibilidad de poder avistar fauna autóctona típica del sur de Chile es otra de las máximas a las que aspiran los visitantes que lo recorren. Pudú o venado chileno, pumas, güiñas, zorros, vizcachas y monitos del monte son algunos de los mamíferos que suelen cruzarse ante los turistas durante las caminatas. Entre las aves, se destacan el cóndor, el carpintero negro, el huet-huet, el martín pescador, el peuco, el pato real, el caiquén y la paloma torcaza. Al igual que en toda la región de Los Lagos, entre los peces, se encuentran la perca, la peladilla y las truchas arcoiris y marrón.
Las caminatas y la navegación son las dos grandes actividades que se desarrollan dentro del parque, lo que por supuesto permite explorar flora y fauna en un estado de naturaleza plena.
Quizás por ello, este paseo es elegido por aquellos que gustan de disfrutar el relax acercándose a lugares de gran belleza y totalmente limpios de la presencia del hombre, lo que significa que la contaminación no existe o que es prácticamente nula.
Húmedo como ninguno, con colores y olores especiales, sus bosques vírgenes, sus altas montañas y la navegación en canoas por alguna de sus innumerables lagunas, este sitio permite a los visitantes adentrarse en el corazón del Parque Nacional que esconde en su interior al milenario alerce, el verdadero señor de los anillos.
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